El Facility Management en la lucha contra el cambio climático

El Facility Management en la lucha contra el cambio climático

Los recientes impactos globales nos han enseñado la importancia de la comunidad y las consecuencias del impacto humano en el mundo en que vivimos. Según el World Green Building Council (WGBC), cuatro mil millones de personas son vulnerables a los impactos del cambio climático

La Organización Mundial de la Salud estima que la contaminación mata a más de siete millones de personas al año. La crisis energética y del coste de vida ya está afectando, de manera profunda, a las personas más vulnerables de nuestra sociedad.Para 2050, 1.600 millones de habitantes urbanos estarán expuestos periódicamente a temperaturas extremadamente altas. Esto provocará sequías e incendios forestales y más de 800 millones de personas que viven en más de 570 ciudades serán vulnerables al aumento del nivel del mar y las inundaciones costeras.

El entorno de la edificación es crítico en la lucha contra el cambio climático

En la actualidad, es bien sabido que el entorno de la edificación es responsable de casi el 40 % de las emisiones de carbono relacionadas con la energía a nivel mundial

se espera que la superficie de los edificios en todo el mundo se duplique para 2060 -similar a agregar un área del tamaño de la ciudad de Nueva York todos los meses-.

Es un momento en que muchos de nosotros reflexionamos sobre cómo podemos tener una influencia más positiva en la naturaleza y dentro de nuestras comunidades. En el sector del FM tenemos una enorme oportunidad de reducir la demanda de energía en el entorno de la edificación -más del 70% de las emisiones de carbono relacionadas con los edificios provienen de la fase de operación-. Mejorar la eficiencia energética y cambiar a edificios “Cero Neto” son clave para que esto suceda.

Obsolescencia energética del parque de edificios

Según el World Green Building Council (WGBC), actualmente y a nivel mundial, menos del 1% del stock de edificios son “Cero Neto” y muestra el inmenso desafío de transformación que se requiere para los nuevos proyectos de desarrollo y modernización. 

En el contexto español, el 80% del parque inmobiliario es ineficiente en términos energéticos y fue construido antes de que entraran en vigor las Directivas europeas sobre eficiencia energética. 

Los proyectos de remodelación y modernización requieren, inevitablemente, de fondos para la financiación y, según Christian Ulbrich, Presidente de Jones Lang LaSalle: 

“No hay una solución fácil para muchos edificios por la forma en que están construidos, es poco atractivo desde el punto de vista financiero intentar descarbonizarlos. Pero si se dejan de lado esos activos, se convertirán rápidamente en activos abandonados. La velocidad con la que las instituciones financieras se niegan a financiar esos inmuebles y los inversores y gestores de fondos deciden no comprarlos es sorprendente”.

Christian Ulbrich, Presidente de Jones Lang LaSalle

A pesar de que los edificios son el activo más grande y contaminante del mundo, la inversión y la atención pública se focaliza más en los vehículos eléctricos (EV), los cuales están atrayendo cuatro veces más fondos para la modernización, a pesar de tener mucho menos impacto en la desaceleración del cambio climático.

Los edificios juegan un papel clave en el cumplimiento de los objetivos de descarbonización. Tiene que haber una apuesta clara y real en los programas de financiación europeos y nacionales para las ayudas a la mejora de la eficiencia energética, energías renovables y rehabilitación de edificios. La realidad es que la taxonomía de la Unión Europea para la financiación de “actividades sostenibles” – EU Green Deal – puede ser un laberinto y es probable que se vuelva más complicado con el tiempo.

Enfrentarse al desafío juntos como ecosistema

Es evidente que el mercado de edificios ecológicos y de cero emisiones netas se encuentra en una fase inicial de desarrollo. Aunque las regulaciones gubernamentales están presionando para que las nuevas construcciones sean más inteligentes, ecológicas y eficientes, queda mucho trabajo por hacer. La Agencia Internacional de la Energía ha calculado que se requiere de nuevas construcciones de alto rendimiento para alcanzar los 5 mil millones de metros cuadrados de edificios “Cero Neto” necesarios para respaldar el escenario de la UE de desarrollo sostenible para el 2030. 

De acuerdo con el UKGBC, para alcanzar este escenario los costes de construcción de las oficinas se incrementarán entre 8-17% para los edificios comerciales y del 5% para los edificios residenciales. Es muy probable que estos sobre costes se vean compensados por los beneficios de la mayor valoración del edificio a través de mayores primas de alquiler, menores tasas de desocupación, menores costes operativos y del ciclo de vida. Sin embargo, la transparencia y los datos de mercado son limitados y hay una falta de evidencia sólida para demostrar si los edificios sostenibles producen un retorno positivo de la inversión. Abordar esta brecha de conocimiento será vital para acelerar la adopción de edificios sostenibles.

Los promotores e inversores inmobiliarios tienen el desafío de repensar la colaboración en toda la cadena de valor, transformando radicalmente los modelos comerciales y operativos, así como su gestión del ciclo de vida para crear una industria más sostenible.  Pero estos desafíos no son insuperables. Se puede lograr el “Cero Neto”, pero solo trabajando hombro con hombro en toda la cadena de valor, junto con datos sólidos, una estrategia digital firme y un compromiso con la gestión del cambio.

La brecha de los datos en un escenario de “Cero Neto”

Validar la precisión de los datos de sostenibilidad en los edificios es, especialmente, desafiante para la medición de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Sin embargo, el desafío más importante se conoce como ‘la brecha de Alcance 3’. Mientras que las emisiones de gases de efecto invernadero de Alcance 1 y 2 se refieren a aquellas que ocurren directa e indirectamente debido al uso de energía de una empresa y son relativamente fáciles de medir, las emisiones de Alcance 3 son difíciles de controlar, no tienen propiedad directa -hay que sumar el impacto de los proveedores de FM-y, sin embargo, pueden ascender al 80-90% de la huella de carbono de una empresa. 

Los FM tiene un papel fundamental que desempeñar en la recopilación de datos, el análisis y la reducción de emisiones. Así mismo, hemos de comenzar a estandarizar un modelo dónde se tenga en cuenta el relevante impacto que tienen los proveedores de FM en la medición de huella de carbono de un edificio. En este sentido, es vital que los proveedores de FM comiencen a medir y monitorear su Alcance 3, a nivel de contrato.

Ignasi Casamada Bragulat

Co-Founder & CEO de Optima facility

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