Sostenibilidad y ESG en la gestión de instalaciones

Sostenibilidad y ESG en la gestión de instalaciones

La propuesta de valor del Facility Management está, cada vez más, estrechamente ligada a la sostenibilidad, con objetivos clave que giran en torno a aspectos ambientales, sociales y de buen gobierno (ESG, por sus siglas en inglés).

En este punto, cabe mencionar el papel clave del sector en la reducción de la huella ecológica, ya que, según el World Economic Forum, se estima que los edificios representan alrededor de un 39 % de las emisiones de gases de efecto invernadero.

 

El Facility Management, un agente del cambio a favor de la sostenibilidad

 Ante esta realidad, el FM tiene la obligación de convertirse en un agente del cambio hacia la sostenibilidad y un actor clave para la descarbonización.

De hecho, a pesar del debate en torno al ESG, la sostenibilidad ocupa un papel cada vez más importante en las estrategias de las empresas, y está pasando a un plano obligatorio y determinante. Esta transición lleva de la mano importantes consecuencias para quienes no se adapten, como sanciones, pérdida de reputación e incluso quedarse fuera de ciertos mercados.

Las diferencias de enfoque a un lado y otro del Atlántico, así como los vaivenes constantes que enfrentamos a nivel global, nos sitúan también en una etapa de evolución, con la que la sostenibilidad abandona su rol de pura filantropía y se contempla desde una visión madura, integrada y económica. Ya no hablamos de discursos grandilocuentes, sino que nos encontramos frente a oportunidades reales de negocio sostenible.

 

Reducción de la huella de carbono y el desafío del Scope 3

Una de las prioridades dentro de esta estrategia empresarial más sostenible está siendo el compromiso climático, y es que un 37 % de las grandes empresas ya tiene objetivos de carbono neutro, según un informe de Accenture.

En este punto, el FM tiene un papel instrumental, ya que contribuye a las emisiones de Scope 1 (directas) y Scope 2 (indirectas por consumo eléctrico), además de influir en las emisiones de Scope 3 (emisiones de la cadena de suministro de servicios y productos adquiridos).

Los avances en la reducción de emisiones de Scope 1 y 2, con iniciativas como la apuesta por energías renovables o las auditorías energéticas, ya son notables; son las emisiones de Scope 3 las que presentan el mayor desafío, debido a la dificultad para recopilar datos precisos y detallados.

La colaboración de todo el ecosistema es determinante a la hora de asumir este reto y abatir las emisiones ocultas, y Optima marca aquí la diferencia. Lo logra con una alianza internacional —de la que forman parte instituciones como IEMA, RICS e IWFM— que facilita el desarrollo del primer estándar para la medición de emisiones en FM.

Estos informes de sostenibilidad completos y detallados son, tal y como afirma Luis Morejón (Uber), “una gran oportunidad porque se va a conocer realmente quién está aplicando políticas que están basadas en valores como la sostenibilidad “.

 

Liderazgo con impacto social

Otro punto clave para un FM sostenible es buscar un impacto social desde el liderazgo, considerando que es un sector que emplea a millones de personas en el mundo y que tiene, por tanto, una gran capacidad para provocar cambios.

Esto se consigue desde el compromiso con la equidad laboral por parte de las empresas, que han de exigir a sus proveedores que cumplan con unos estándares sociales adecuados, impulsando la formación continua y asegurando entornos de trabajo seguros y saludables.

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